El aura es un campo energético que tenemos todos los seres vivos, solo que cada persona animal o vegetal, tienen el aura diferente y llega a ser el caso en que se tiene mas de una capa de luz en la misma persona.

El aura está dividido en siete capas relacionadas directamente con nuestros siete chakras, en el caso de las plantas y personas, el aura cambia con el paso del tiempo muy rápido y en algunos casos hasta en minutos. Sin embargo en el caso de objetos como piedras, cristales, agua…es esencialmente fija.

Muchas auras son de varios colores, otras de un solo color, algunas pueden ser pequeñas y sin brillo y otras pueden ser grandes y muy brillantes, todo depende de cada persona.

Los pequeños pueden ver el aura naturalmente y si te das cuenta y los observas, regularmente ven el aura sobre la cabeza y si no les gusta, pueden llorar o simplemente se alejan de ti, por muchos cariños o palabras lindas que le digas, ellos se alejarán.

Los adultos también podemos ver el aura de todo nuestro alrededor, solo que lo hemos olvidado por nuestra visión central que se encuentra dañada y la de los pequeños aún no.

El ver el aura de las otras personas, nos ayuda por ejemplo a saber cuando nos están mintiendo o el saber si la persona está bien o está triste, también puedes saber si las intenciones de esa persona, son buenas o malas.

Cuando ves a una persona con un aura brillante y limpia, puedes estar seguro de que esa persona es buena y espiritualmente avanzada, aún si ella es modesta y no es consciente de ello. Cuando ves una persona con una aura gris u oscura, puedes estar seguro de que tal persona tiene intenciones no claras. También el aura nos puede mostrar si alguien está triste, enfermo, feliz o enfadado. Los colores brillantes y claros te indicarán que esa persona siente felicidad, amor, dicha, salud, confianza, alegría y paz. Los colores oscuros y opacos te dirán que esa persona siente tristeza, dolor, enfermedad, inseguridad… Si un color es muy fuerte como el rojo por ejemplo, quizás te indique que está enfadada.

Nuestra aura siempre está en movimiento y en constante cambio. Su color y su energía cambian a la par con nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y acciones.

Los mejor es estar en equilibrio con uno mismo para que nuestro aura siempre este radiante y de la mejor manera posible.

Para esto también es bueno practicar ejercicios de meditación, reiki, yoga o cualquier ejercicio que tenga que ver con tu conexión interna.